Antonio Pujia realiza versiones escultoricas de fotografias que su hijo Sandro hace a sus hijos, asi, tres generaciones quedan unidas por el sutil hilo del arte.
Fusión de arte y afectos
“Pujia x Pujia” se propone como un juego de luces, de secretos, de espejos, donde tres generaciones dan vida a un proyecto artístico conjunto. Al reflejarse unos en otros, se recrean en una continuidad transformadora. El notable talento de Antonio hoy se multiplica y se ilumina con la cautivante obra fotográfica de Sandro.
Con honda sensibilidad y riqueza creativa, esta composición conjunta de esculturas y fotografías nos habla de fidelidad a un legado. Se trata de una original fusión de arte y afectos en la que se respira continuidad. En el taller de la calle Chivilcoy, habita el mundo del arte Pujia. Arte en plural. Conviven allí obras de todos los tiempos, y esta vez toman protagonismo especial aquellas surgidas del pulso de la vida en familia. Una intensa foto en la que Bianca enfoca las manos de su Nonno, expresa conmovedoramente el entrelazamiento de emociones que Pujia x Pujia nos transmite.
Los universos creativos que nos ofrecen se resisten a una linealidad secuencial. Imágenes y esculturas, salen de su solipsismo, y en ese movimiento constante se complejizan. No se detienen, no se interrumpen, no terminan; como una misteriosa cinta de Moebius. Así se propone esta muestra, que no tiene frente ni dorso, tampoco principio ni fin. Como en el lenguaje onírico, las representaciones artísticas aquí expuestas, sus moldes y contramoldes, se liberan de lo previsible y ponen nuestra imaginación en movimiento.
Susi Mauer